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Javier Cardeña

March 14

Me mudo de blog

 
Ma cambio a: www.alkmene.blogspot.com. He podido añadir más cosas y creo que está mejor. ¡Nos vemos allí!
January 23

Tan profundamente en el bosque

 
Kafka a Milena: " Usted se queja de algunas cartas, dice que les da la vuelta por todos los lados y nada cae de ellas, y sin embargo son ésas, justamente ésas, si no me equivoco, en las que yo me sentía tan cerca de usted, tan subyugado en mi sangre, tan subyugador de la suya, tan profundamente en el bosque, tan reposado en la calma que uno realmente no quiere decir nada, salvo, por ejemplo, que el cielo se divisa entre las ramas de los árboles, nada más, y una hora después uno repite lo mismo, y sin embargo no hay en esta frase " una sola palabra que no haya sido cuidadosamente meditada".
 
El bosque, la sangre y la palabra. Tres conceptos que siempre han estado unidos a mí, tan dentro de mí que casi nunca los he reunido objetivamente para darles forma, inaprensibles e incapaces de soportar la mera visión o el sonido que provocan ellos mismos al entrechocar.
Aletargados e inmóviles se ponen en funcionamiento al contacto con el fragmento. Todos llevamos dentro momentos en los que nada se puede decir, y lo que se dice son palabras que inexplicablemente siempre han estado allí, palabras que sonarían a hueco en otro momento no sólo nos acercan a lo que somos sino que son lo que somos. Por eso están tan meditadas, inconscientemente han ido ganando terreno moviéndose entre nuestras sombras, alimentándose de ellas hasta llegar a acercarse a lo que cada uno lleva en su interior. Esa palabra muda resonará en nuestra cabeza cuando todo se haya marchado y estemos solos en el bosque con nuestra ya reposada sangre. Ni siquiera llegaremos a saber lo que significa. Seremos esa palabra.
 
December 11

Un genio anda suelto

Así se titula una película que acabo de ver. La protagoniza un pintor genial en un Londres lleno de reglas que contradicen sus instintos por el arte como única realidad posible en la vida.  En una de sus escenas, la típica solterona resabiada inglesa, pero en el fondo de buen corazón, le dice: "Deberían meterte en un asilo". A lo que el contesta: "No pueden. Vivo en una casa flotante". Ante el estallido de la frase, renacieron mis recuerdos sobre cosas flotantes concentrados en un proyecto que albergamos mis amigos mexicanos y yo: "The floating islands institute", o "el instituto de las islas flotantes". Debido al interés lunático de un yankee multimillonario por las islas flotantes, sospecho que un Cyrano de Bergerac decadente por el excesivo consumo de hamburguesas, tenemos una remota oportunidad de crear un instituto sobre las islas flotantes con su dinero. Así y bajo esa tapadera, la gente nomal y puerilmente adocenada "lavaría"  el dinero. Nosotros "limpiaríamos" las palabras. Ya de paso, incluiríamos algún artículo entre nuestras numerosas publicaciones sobre alguna isla flotante para que todo continuara de la misma manera. De alguna manera, eres intocable en una isla o un territorio flotante porque nadie cree en tu existencia. Como el territorio de los blogs, académicamente sin entidad física, somos invisibles y flotantes. Nos tendríamos que hundir bajo el peso de los congresos que aceptan nuestras ideas a regañadientes, o que nos miran incrédulos ante lo que ellos llaman castillos en el aire. Nosotros mismos, como hicimos Jimmy y yo ante una isla flotante con constatable "entidad física" en una laguna en Burgos, miramos bajo nuestros pies y tememos hundirnos, al ver que nuestros pies se encharcan de agua y bajan diez centímetros de su estado natural. Pero no nos hundimos. Y es simplemente porque habitamos un territorio invisible para los que han dejado de soñar. Sus raíces se entrecruzan fundiéndose con las de palabras vividas, soñadas, o imaginadas en un sueño raro del que no te acuerdas pero sabes que está ahí, llamando a tu puerta cuando te descuides y te des la vuelta. Porque cuando pruebas estar en él y no te hundes, ya no lo abandonarás jamás, ya que unas palabras te llevarán a otras y así por siempre... El territorio se volverá cada vez más firme, pero siempre tendrás la impresión de que un junco cederá y caerás al agua. Nunca cederá, porque lo invisible nos mueve y lo visible nos fija.
November 20

El "chicle" japonés

 
Últimos días de Berlín. Restaban ya los últimos coletazos de una fiesta, que había tenido comida española, vino, risas y una más que variopinta comunidad internacional, que iba desde una punta a otra del globo. En la mesa, mi amigo Pepe y yo intercambiábamos sonrisas cómplices, que luego en soledad se convertían siempre en carcajadas estruendosas, al conocer la última noticia de un Japón desorientado y ordenado, tradicional y postmoderno pero, sobre todo... no fácilmente entendible.
El caso es que ahora se comían una especie de chicle en Nochevieja sin masticarlo, y algunos - y apunto yo, lógicamente- se ahogaban.... Impagables los momentos en los que Sakiko, propensa a las onomatopeyas para explicar conceptos, nos deleitaba con su ninonino.., para explicarnos que venía la ambulancia a llevarse al que se estaba ahogando al hospital. Pero el japonés medio, parte de una sociedad tan rara como pragmática, no contento con eso y antes de llamar al hospital utilizaba la aspiradora, sí, eso tan cotidiano y pueril que todos tenemos, para meterle el tubo por la boca e intentar extraerlo. Después nos dijeron que siempre había algunos muertos el 1 de Enero por esa razón. Aunque yo sinceramente no me puedo creer que los haya si juntamos varios conceptos ya anteriormente apuntados: la seguridad que tienen sus tradiciones, exentas de todo riesgo para la salud, la proverbial rapidez oriental y la sagacidad e inteligencia al juntar dos elementos tan dispares como un ahogado y una aspiradora: esa, digámoslo así, capacidad de integrar el objeto útil y rutinario a la urgencia de la situación.
Y nosotros, pobres mortales, atragantándonos en Nochevieja con raspas del pescado, y usando la aspiradora para limpiar...
October 16

Atelierwand

Abb.1: Adolf Menzel, Atelierwand, 1852, Öl auf Papier, auf Holz kaschiert, Berlin, Alte Nationalgalerie SMPK
 
Deambulaba por la Alte Nationalgallerie un poco con la misma sensación que me produjo algún museo británico, demasiada pintura holandesa con ganas de hacer que un cuadro sea una fotografía. Al contrario de lo que alguna gente cree, la expresión "parece que cobra vida" no tiene sentido en un cuadro si parece una foto. Sólo la profundidad, el claroscuro y una apariencia de cuadro te puede hacer pensar en que si que cobra vida. Y es simplemente porque no altera su naturaleza para conseguir los efectos deseados. Sigue siendo un cuadro, lo ves de cerca de lejos y desde todos los ángulos y sigue siendo un cuadro. Al mismo tiempo es algo más. De repente y girándome 360 grados al contemplar algo que me produjo una sensación de asco, que se tradujo en una expresión de: por qué andaré por la vida si en cualquier te momento te puede ocurrir cualquier desgracia en forma de cuadro, que sin ningún tipo de rubor te salte a la cara..? Expresión que haría saltar sin duda la carcajada de Desigual...  Y de repente este cuadro me atrapó. Es de alguna manera para mí, el tipo de fragmentación deseada, las líneas del brazo están en reposo aunque el brazo derecho vaya a realizar una acción sin ningún tipo de prisa, sin importar que no exista la cabeza, o lo que haya alrededor. La figura ha encontrado su propio orden en un mundo ambiguo, oscuro y fragmentado. El espectador tiende a sentirse incómodo, no por la falta de la cabeza en mi opinión, sino porque esa figura ha encontrado su sitio en el espacio. Mucha gente se retiraba al ver el cuadro, dirigiéndose hacia la luz de un cuadro que representaba una batalla en la cual medio cuadro era cielo azul. Llenos de luz, como mosquitos alrededor de una lámpara esperando a que la luz se apague, no encontraban su sitio en el espacio. Sonreí a las sombras. Mi día ya era completo.
 
 
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